lunes, marzo 05, 2012

Pedaleando en Fanzara

El equipo pedaleando está de enhorabuena pues uno de nuestros más fieles lectores y protagonista de muchas de nuestras rutas, Gonza, ha decidido desafiar a la crisis y lanzarse a un proyecto empresarial. El plan es la explotación de unos apartamentos rurales en Fanzara, muy cerca de la Sierra de Espadán, un lugar que hemos recorrido en bicicleta en varias ocasiones y que nos gusta mucho, ahora con más razón.

Fanzara y su ermita, en el cartel de la Mancomunidad Espadán-Mijares
 Fanzara es un pueblo de 347 habitantes situado en la comarca del Alto Mijares, el rio que lo atraviesa. Aquí es donde se encuentran los apartamentos El Castellet. En esta página web tenéis toda la información sobre los apartamentos, las tarifas y las ofertas que tienen para este mes. Desde ya os digo que merece la pena pasar unos días en plena naturaleza en estos apartamentos, en los que os encontraréis como en casa.

Vista de los apartamentos rurales El Castellet
Desde Fanzara se pueden hacer muchas excursiones, a pie y en bicicleta. Nosotros recorrimos paseando parte del rio Mijares, que va formando recodos y zonas de baño allá por donde pasa. Nos encontramos sitios tan bonitos como éste, y casi nos dieron ganas de ponernos el bañador. Pero como no lo habíamos traído, volveremos en verano a probar este agua tan apetecible. El lugar se llama Molino Bota:

El Molino Bota, un lugar paradisíaco
 La bici no podía faltar en nuestro fin de semana, y esta vez fueron Iñigo, Néstor y Cucumber los que se atrevieron con las cuestas y subidas de los puertos castellonenses. Salieron de Fanzara en dirección Vallat, siempre al lado del río Mijares. Después se desviaron hacia Argelita, siempre subiendo, buscando los cañones del río Villahermosa.

Néstor entre cañones
Pasado Argelita, tomaron carretera hacia Ludiente. Este tramo es de los más bonitos del recorrido, pues la carretera recorre un valle que se abre entre numerosas montañas que imprimen carácter al paisaje.

Néstor e Iñi, y tras ellos Ludiente
Desde Ludiente, la carretera se empina un poquito más y va ascendiendo hasta el Castillo de Villamalefa, que no es un Castillo, sino un pueblo. Allí se acabó la excursión, pero dejaron pendiente para otra ocasión con más tiempo el volver y seguir rutas hacia Lucena del Cid, Cortes de Arenoso, Montanejos o incluso Puerto Mingalvo, ya en la provincia de Teruel y que está situado a casi 1450 metros.

Vista desde el Castillo de Villamalefa: al fondo Javalambre
En definitiva un lugar para volver y dejarse atrapar por la naturaleza que rodea a Fanzara, descansar, pasear, y pedalear. Y por supuesto,  no dejéis de visitar a Gonza y a Maria José, que estarán encantados de atenderte en los apartamentos rurales El Castellet.



miércoles, febrero 29, 2012

Casco sí, casco no

Desde la entrada en vigor de la normativa del Ayuntamiento de Valencia para circular en bicicleta, varias son las personas que me han preguntado si es obligatorio o no el uso del casco para pedalear. Lo que dice la normativa es que el casco será obligatorio para niños menores de 7 años, si van en un sillín adaptado a la bici del adulto. Para los mayores de esa edad lo único prohibido es ir con "cascos" refiriéndose a los auriculares para escuchar música, o la radio. El casco en ciudad es opcional, eso si, puede ser recomendable. Mientras que si sales a vías interurbanas, entonces sí es obligatorio.


Entre el colectivo ciclista existe bastante polémica sobre si el uso del casco es mejor o peor para circular en ciudad. Los ciclistas no solemos llevarlo, por costumbre, por estética, por comodidad. Los defensores del casco argumentan que en caso de caída, más vale estar protegidos. Los detractores, te sacaran números que dicen que el riesgo de caídas es menor para un ciclista que para un peatón. Así que desde aquí lo dejaremos a elección de cada uno. Eso si, lo mejor es tener cuidado y no caerse, con casco y sin casco.

viernes, febrero 17, 2012

Sin manos

¿Os acordais del chiste de Mira mamá, sin manos! Mira mamá sin dientez!? Estos chicos sí se acuerdan pero a pesar de los peligros de atreven a recrear 50 maneras de ir en bici sin manos.



¿cual os gusta más? yo no elijo ninguna, porque si os cuento un secreto, yo no sé ir sin manos en bici.

*El video lo he visto en Rodadas, y me ha encantado.

domingo, febrero 12, 2012

Pedaleando por Les Rodanes

Les Rodanes es un paraje natural, cercano a Valencia, situado entre los municipios de Riba-rroja y Vilamarxant. A través de los dos senderos que lo cruzan, el PR-CV 175 y el PR-CV 283, podemos recorrerlo a pie o en bicicleta, y disfrutar de un respiro rodeados de vegetación y bosque. El sitio es bastante conocido entre los ciclistas de montaña, pero como nosotros hasta hace cuatro días no teníamos la bici adecuada, y desde entonces sólo nos habíamos atrevido por caminos y pistas muy asequibles, nunca habíamos ido. Para conocer Les Rodanes nos hacía falta un guía y un poco de valor: las dos cosas nos las han facilitado Jaruku y compañía, que nos llevan algo de ventaja en esto de la mountain bike y nos ayudan como monitores de campamentos.
Uno de los carteles explicativos de las Trincheras de Les Rodanes
 Esta vez fue Carlos el que preparó la ruta y desde aqui le felicitamos: parecía conocer cada camino y cada senda de las que cruzaban el parque, pero no sólo esas: después nos llevó entre caminos rurales y huertos de naranjos, urbanizaciones, chalets y pistas, asfaltadas y sin asfaltar. Nos sería imposible volver allí sin él, si no es por los adelantos de la técnica: la ruta la marcaron antes de empezar aquí, aunque luego la cambiamos un poco sobre el terreno. El resultado final fue éste.

Dejamos el coche en el Asador Montemayor, porque esta vez después de la ruta teníamos premio: en ese restaurante preparan calçotada, un menú más tipico de Tarragona y el norte de Castellón pero que también ha llegado hasta Valencia.  Podríamos haber ido hasta allí por el rio, que era nuestra primera opción. Pero pensamos que después de este menú nos apetecería poco coger la bici.

Salimos a las 9 y bajamos al rio, donde nos encontrariamos con Pedro, mi compañero bicibibliotecario. Al llegar al rio teníamos todos las manos congeladas, y daba igual lo buenos que fueran los guantes. En mi caso a la altura de Masía de Traver los empezé a sentir, y se me descongelaron del todo pasando Riba-rroja. Pedaleábamos a buen ritmo por este tramo, del que siempre he pensado que es el más bonito del recorrido, a pesar del frío, y antes de llegar a Vilamarxant salimos del rio (la subida nos dejó a alguno sin aire). Para entonces ya había salido el sol, y nadie tenía frío.

La cuadrilla al sol
Carlos nos llevó hasta el inicio del parque natural : carteles, mapas y las señales blancas y amarillas marcan el recorrido. Pedaleamos rodeados de pinos y tierra rojiza, nos gustaron mucho los senderos, y las pistas, y el olor a naturaleza y a verde. Yo voy insegura en las bajadas pero me van esperando, mientras que las subidas de momento no se me dan mal.- Llegamos a un estanque chiquito, y aprovechamos para hacer un descanso.

En el estanque La Balseta, en el paraje natural
Carlos también ha pensado en el almuerzo, y el bar elegido es el de la urbanización de la Horquera, aunque antes de llegar allí nos espera la última prueba. En un desvío a la derecha comienza la subida a las antenas, situadas en lo alto de La Rodana Gran, a 345 metros. Algunos ya la han subido y no tienen ganas de repetir, asi que sólo la mitad nos atrevemos. Se trata de 2 kilómetros con tramos bastante empinados (creo que el Garmin de Pedro marcaba el 17% de pendiente). Yo estoy algo dudosa, pero al final me lanzo, con dos o tres paradas, algún metro andando, y mucha determinación llego arriba: y es que ya me conocéis: yo por una foto así..mato.

Cucumber, Andrés y yo en lo alto del pico
La bajada se hace pensando en el almuerzo. Antes de salir pensábamos almorzar una barrita pero al llegar al bar se nos van las ganas. Nos comemos medio bocadillo, porque sino lo mismo nos desmayamos, y no estaría bien. La segunda parte de la ruta la hacemos en medio llano, o falso llano, o bajando un poco, hacia Loriguilla, siempre por caminos desiertos, disfrutando del pedaleo y de la tranquilidad. Las vistas que vemos bajando son espectaculares.

Bajando y los huertos de Valencia a nuestros pies
En el restaurante el cuenta marca 40 kilómetros, no una gran distancia, diréis, pero con tantas subidas y bajadas las piernas nos duelen un poco. Eso si, todo se nos pasa cuando entramos en el asador y empezamos a oler las brasas. ¿Conocéis los calçots? Son unas cebollas tiernas, que se comen asadas a leña, con una salsa llamada romescu. Los calçots te los sacan así:

Calçots de Valencia
  Y te pones un babero, y unos guantes para comertélas, tienes que pelarlas, y meterlas en la salsa. La verdad están muy buenos. El ritual es entretenido y las fotos bastante graciosas, como ésta:

Cucumber y el calçot
 y piensas, bueno, no es para tanto, es verdura, a la brasa, es sana, y tal. Pero claro, luego te sacan esto:

Alcachofas, butifarra i mongetes
que esta buenísimo, y piensas, bueno es a la brasa, es sano y tal. Pero luego te sacan la crema catalana, que no es tan sana, ni a la brasa, y si encima es el cumpleaños de uno de los del grupo, pues le sacan una tarta, y al final sales de ahi como si hubieras comido para tres días. Super satisfecho. La calçotada nos encantó, pero más aun nos gustaron Les Rodanes, un sitio al que pensamos volver pronto, para conocerlo mejor, en bici o andando.

*Gracias a Carlos por la ruta, que podeis ver aquí.

lunes, febrero 06, 2012

5 de agosto

El 5 de agosto es el día en el que Alberto Contador podrá volver a competir, empezar de cero tras una pesadilla que se ha alargado innecesariamente. Atrás quedará la sanción, los juicios, las pruebas, los análisis, la UCI, el TAS y unas normas puestas en entredicho hasta por la propia Federación Española de Ciclismo, que ha defendido siempre la inocencia del corredor. Como a la Federación, como a Alberto, la sanción me parece exagerada e injusta, pero sólo espero que todo esto no le quite las ganas de hacer lo que mejor sabe hacer: subirse a la bicicleta y pedalear, con el ritmo y la alegría que siempre le caracterizó.

Alberto nos dió ilusión, nos dió alegría, nos dió emociones. Nosotros sólo podemos devolverle la confianza que en él tenemos y la seguridad de que volverá a subirse al podium como ganador de una gran vuelta: quizá este mismo año, en la Vuelta a España. Y en este blog, a escondidas, y sin que se enteren en Suiza, le devolvemos también el Tour de Francia 2010 y el Giro 2011: son tuyos, Alberto, para siempre, nuestro campeón.


viernes, febrero 03, 2012

The front page

200 años después de su primera aparición, los ciclistas ocupamos la primera plana del reconocido periódico The Times. Imaginarme a la Reina de Inglaterra leyendo esto me gusta más que desayunar:

The Times está apoyando una campaña pública de seguridad para los ciclistas que recorren las ciudades británicas, con medidas como la limitación de seguridad, la señalización de los cruces, presupuesto para la construcción de vías y ciclovías, o delegados en materia de ciclismo en cada ciudad. Lo bueno es que conociendo a nuestros vecinos esto no quedará como papel mojado ni usarán el periódico para envolverse los fish and chips. Dentro de 10 años Inglaterra será la nueva Copenhague, y aquí seguiremos viendo las cosas pasar.
Si queréis leer más sobre la campaña, aquí tenéis el enlace.

domingo, enero 29, 2012

Pedaleando entre naranjos

Teníamos ganas de salir de ruta con nuestro amigo Jaruku, que desde hace unos meses sale casi todos los fines de semana con un grupo de compañeros, y este domingo, desafiando al frío, quedamos a las 9 en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes. La ruta tenía parte conocida, el Barranc de Carraixet, aunque en vez de hacer el recorrido por dentro lo hicimos en parte por caminos de huerta, hasta llegar a Bétera, y de ahí, hacia Porta Coeli. Al final nos han salido poco más de 60 kilómetros. Podéis ver la ruta en el enlace de Endomono de Jaruku, aunque para haceros una idea aproximada:

La ruta en azul,  desde Valencia hasta la Calderona
 Salimos con algo de retraso porque al "sherpa" Miguel Ángel no le sonó el despertador, y eso que se puso dos. Asi que tuvimos que despertarle dulcemente con el móvil, y en 10 minutos se plantó en la biblioteca. Vino con tanta prisa que cogió carrerilla, y nada más empezar a pedalear empezó a correr. Yo enseguida ví que tendría que apretar para seguir el ritmo, y acerté. 

Aqui les hice parar un momento para hacerles la foto (¡casi en Bétera!)
Salimos de Valencia por el camino viejo de Moncada, hasta llegar a Carpesa. El camino es por asfalto, pero con apenas coches, y siempre entre naranjos. Atravesamos Carpesa y continuamos hacia Moncada, y de ahí hasta San Isidro de Benagéber. La ruta tiene una ligera pendiente hacia arriba, pero hasta ese momento se lleva muy bien. Es en San Isidro donde nos encontramos con el Barranc, y nos bajamos ya a la tierra. Como yo no acabo de aprender a pedalear con piedras, este tramo se me hace más duro, y además parece que se nota la pendiente más que en el asfalto. Así que enseguida me quedo la última, menos mal que Jaruku se queda a hacerme compañía. Ya llegando a Bétera, en el polígono industrial, cogemos un desvío y durante un tramo volvemos al asfalto, para coger de nuevo camino de tierra ya algo más "domesticado". Al menos sin tanta piedra suelta.

Por aquí se va mejor, sin tanto sobresalto
Los kilómetros se suceden sin darnos cuenta, y empieza a entrarnos hambre. Menos mal que a nuestros nuevos compañeros les gusta tanto almorzar como a nosotros, y tienen pensado dos alternativas. Hace un tiempo estuvieron por la zona almorzando en el Hospital de Porta Coeli, pero esta vez quieren probar suerte en una zona de acampada en la que parece que existe un bar, aunque no sabemos si estará o no cerrado. Para llegar hasta allí, la pista por la que vamos desemboca en la carretera que sube al Monasterio de Porta Coeli, la tomamos hasta que llegamos a un cartel que indica Restaurante a 1 KM.

Aquí ya sólo hablábamos de tortillas y longanizas



 Este kilómetro, buscando la zona de acampada, es realmente precioso, entre pinos enormes, alcornoques, y la tierra rojiza. Y, al fin, llegamos. Encontramos algunas mesas y fuentes, algunos domingueros. Y un cartel que indica el bar restaurante. Al llegar allí nos sorprende la terraza, un rincón de lo más acogedor por el que parece que el tiempo ha pasado sin dejar ninguna huella.

Estirando en la terraza del bar
Pero la pregunta es...estará abierto? y habrá bocadillos de longaniza y tortilla? Y la respuesta es que sí. El interior del bar es como la terraza, tal que un merendero de los años 70. Pero los bocadillos nos saben a gloria, como si hubiésemos retrocedido a nuestra infancia. Tanto es así que nos dan ganas de salir a jugar al parque infantil..y es qué tenía mucho atractivo:

Tuberías y toboganes (no se si estarían homologados)
Lo que sí tenían homologado era el orujo de hierbas, y gracias a su empuje la vuelta a Valencia la hemos hecho volando (yo sin parar de dar pedales, y eso que era cuesta abajo!) Pero ha merecido la pena. La ruta ha sido muy chula, y si no me dolieran ahora tanto las piernas, creo que todo sería perfecto. Si nos dejan, nos apuntaremos más veces, que nos ha encantado el bocadillo oficial, la ruta, y la compañía.