sábado, abril 07, 2018

Pedaleando de Villena a Valencia

Os contamos hoy una ruta que hemos hecho siguiendo las indicaciones de la página Cicloturismo en la Comunidad Valenciana, que desde ya os recomendamos. La ruta va desde Villena, en la provincia de Alicante, hasta Valencia. A la ciudad alicantina llegamos en tren, en un media distancia de Renfe que sale muy temprano, a las 7.10 de la mañana, pero que te deja en Villena a las 8,20, una hora perfecta para pedalear.

En la Estación del Norte, tan temprano que es de noche

Nuestras bicis bien acopladas en el tren

Villena, 8:20 de la mañana
La ruta del día es realmente bonita. Salimos de Villena dirección a Beneixama, por una carretera secundaria, muy apropiada para bicis. Aprovechamos la llegada al pueblo para almorzar un poquillo en la plaza de la iglesia.

En Beneixama

Tras el almuerzo, comienza la parte más exigente de la ruta: el puerto del Moro. Es un puerto de unos 7 kilómetros con porcentajes de pendiente de hasta el 11%. 

El perfil del Puerto del Moro te lo ponen para animar
Cada kilómetro te lo van marcando con su desnivel y su porcentaje, pero eso sí las indicaciones llegan hasta el kilómetro 5, después pasas el límite provincial entre Alicante y Valencia y ya no hay más señales. Incomprensible!

El próximo al 11%


Lo mejor del puerto es que no hay nada de tráfico
Una vez arriba todo es bajar hasta Fontanars dels Alforins. A partir de ahí entramos en una zona de viñedos espectacular, que los amigos de Cicloturismo llaman "La toscana valenciana". Yo no he estado nunca en la Toscana, pero esta zona es realmente bonita: bodegas, caseríos, y la uva por todas partes.
Cielo y mucha vid en la Toscana valenciana
Seguimos nuestro camino hacia Moixent y Vallada, donde paramos a comer de menú, muy bien por cierto, en el restaurante Saez, ya que estamos desfallecidos. Y en pocos kilómetros más llegamos a Xàtiva, donde vamos a quedarnos a dormir.

El Castillo de Xàtiva bien vale una visita
Xàtiva es una ciudad con mucha historia y eso se nota en sus calles y sus palacetes, además del Castillo, del Antiguo Hospital, La Seu, ermitas, iglesias y la casa natal del papa Alejandro VI. Nos alojamos en una casa rural preciosa, la Bellver, que tiene tres habitaciones cada una más bonita que la anterior. Tras un baño relajante salimos a pasear por esas calles tan especiales.

Callejeando por Xàtiva
Al día siguiente nos esperaba un desayuno riquísimo, con tarta de manzana incluída, y con fuerzas renovadas salimos a pedalear. La ruta del segundo día transcurre entre naranjos y pasa por distintas poblaciones. La primera, a unos 7 kilómetros de Xàtiva, es Manuel.

El carrer de la Font, en Manuel
De Manuel y siguiendo el camino de naranjos llegamos a La Pobla LLarga. Todo el camino vamos siguiendo las indicaciones de la Vía Augusta, en color celeste, que coinciden con el llamado Camino de Santiago del Levante, en blanco y rojo.
Las señales celestes de la Vía Augusta


La Iglesia de la Pobla Llarga
De la Pobla Llarga llegamos a Alzira, pasando antes por Carcaixent. No dejamos los naranjos, y vemos que algunos los protegen tanto que los cubren con unas mallas, suponemos que para que no les ataquen los parásitos.
En Alzira

Con los naranjos protegidos
Tras atravesar Algemesí, almorzamos en Benifaió y pasar Almussafes, llegamos por fin a la Albufera y a Silla. Desde ahí a casa ya sabemos el camino. Los tracks podéis seguirlos en el wikiloc de Ismael: el de Villena a Xàtiva, con 88 kilómetros de recorrido; y el de Xàtiva a Valencia, con 76 km. Dos días de ruta y muchas cosas que ver en un recorrido precioso. Muy recomendable.

lunes, marzo 19, 2018

De visita en Mainz y Koblenz

Nos hemos escapado unos días a Alemania, y hemos visitado un par de ciudades pequeñas, Mainz y Koblenz, siguiendo el curso del río Rin  - o como ellos lo llaman, el Rhein. Un río majestuoso que en Koblenz se une al río Mosel formando un famoso rincón alemán, el Deutsches Eck.

A un lado el Mosel, y al otro el Rhein
Tanto Mainz como Koblenz están relativamente cerca del aeropuerto de Frankfurt-Hahn, un pequeño aeropuerto en medio de ninguna parte al que vuela nuestra aerolínea favorita, la Ryanair. Desde el aeropuerto funciona una red bastante completa de autobuses que lo unen con distintas ciudades cercanas: Mainz, Koblenz, Heidelberg, Luxemburgo y, por supuesto, Frankfurt, de la que la separan 125 kilómetros.Con uno de esos autobuses nos desplazamos a Mainz, el primero de nuestros destinos.

Paseando por un muy invernal Mainz
Todas las bibliotecarias del mundo saben donde está Mainz porque al estudiarse el tema de Historia del Libro siempre salía esta pequeña ciudad. Y es que Johannes Gutenberg nació aquí, en esta pequeña ciudad, y aquí tuvo la grandiosa idea de la imprenta. Así que el espíritu de este inventor invade la ciudad y sus calles.

El señor  Gutenberg, supongo.
En Mainz encontramos un importante museo con el nombre del impresor que recorre la historia del libro en tres pisos, incluyendo dos ejemplares de su famosa Biblia, que tienen guardadas y expuestas en una caja fuerte. También hay demostraciones de como se imprimía en la época, con una imprenta hecha a imagen y semejanza de la de Gutenberg.

Aquí podéis ver la primera página de la famosa Biblia
Después del museo, nos fuimos a dar un paseo por la ciudad vieja. La catedral de San Martín es, desde luego, impresionante, más aún su claustro gótico. En su plaza encontraremos un animado mercado tres días a la semana. Cerca de la catedral puedes dar una vuelta por el Kirschgarten, un paseo por el pasado que nos lleva a ver las casas más antiguas de la ciudad.

En la plaza, con la Catedral al fondo
En la zona del Kirschgarten
Otra iglesia muy bonita que se puede ver en Mainz es la de St. Stephan, famosa por unas preciosas vidrieras que diseñó Marc Chagall. Si además coincide con el ensayo del organista, como fue nuestro caso, la experiencia es casi mística.

Subiendo a St. Stephan
Las famosas vidrieras (falta la música)
Nos gustó mucho Mainz. Es muy alemana y tradicional, en los bares y en la comida. Resulta muy cómoda para visitar pues es pequeñita y está todo a mano. Nos alojábamos en el hotel Königshof, cerquita de la estación, y desde ahí caminando se llegaba a todas partes. Y en todas partes veíamos libros! Hasta en un armario por la calle, te podías coger gratis!

Estaban ahí, al alcance de cualquiera
Después de Mainz nos fuimos a Koblenz en tren. Allí tuvimos que sacar el gorro, la bufanda y los guantes, ponernos todos los jerseys que llevábamos y más que hubiéramos tenido. Y es que la temperatura bajó considerablemente. Pero eso no nos impidió visitar la ciudad.

En la estación de Mainz

Koblenz es aún más pequeña que Mainz. Volvimos a coger el hotel cerca de la estación, desde donde también salía el autobús que nos llevaría de vuelta al aeropuerto. En este caso era el Hamm. La señora del hotel nos explicó un paseo muy bonito por toda la orilla del rio Rhein. Desde luego debe serlo, en verano. Ahora lo hicimos muy deprisa, con ganas de llegar al teleférico para meternos a cubierto.

Ni en el teleférico me quité el gorro
El teleférico te lleva a una fortaleza - Ehrenbreitstein - convertida en museo de distintos tipos - militar, arqueológico, fotográfico - situada en una colina. Las vistas que te permite la visita - tanto desde el teleférico como desde la propia fortaleza - merecen mucho la pena.
Las vistas desde la fortaleza de las uniones de los dos ríos.
Deutsches Eck, la esquina de unión, está presidida por la estatua del emperador alemán Guillermo I, que fue destruida durante la 2ª guerra mundial y reconstruida e inaugurada de nuevo en 1993.

Con el emperador Guillermo
El casco antiguo - la catedral, la plaza principal - son bastante bonitos aunque si queréis que os diga la verdad lo que más vimos fue los bares de la zona. Y es que no estamos acostumbrados a tanto frío!! Tanto hizo que a la mañana siguiente amaneció nevando. Menos mal que cogimos el autobús para venirnos a Valencia, que ya no teníamos más jerseys!

Bailando bajo la helada
Vámonos pa España, Pepe!!

Alemania nos gusta mucho, pero más en verano!! aunque tiene su encanto esta visita invernal, vista desde Valencia. 



domingo, febrero 18, 2018

La ruta de los Molinos de Alborache

Hoy ha salido un día nublado, y como no estábamos seguros de si llovería o no, hemos decidido acercarnos a Alborache, y hacer una ruta de la que nos habían hablado, corta y apta para todos los públicos: la ruta de los Molinos, algo alargada para completar la llamada Ruta del Agua.

Lo que es la Ruta de los Molinos propiamente dicha tiene una longitud de apenas dos kilómetros. Puedes empezarla al norte, en el Molino Galán, o al Sur, en la zona de La Yesa (donde se ubicaba una antigua yesería). Nosotros hemos elegido este punto, para llegar ahí hemos seguido las indicaciones desde el Parque de Sant Jaume, en el mismo pueblo. Y he de decir que nos ha costado un poco.
Siguiendo los cartelitos verdes, al fin hemos llegado a la zona de la Yesa, y hemos comenzado la ruta, que prometía y mucho: nada menos de cuatro molinos, de los once que llegó a tener este pueblo (uno de ellos incluso dedicado a la fabricación de chocolate!).
El primero que nos encontramos es el Molino de los Zanones, molino papelero que tras la llegada de la luz se convirtió en fábrica de papel, activa hasta los años 60. Hoy es una casa privada, bueno más bien un casoplón!
Tras él llegaremos al Molino de la Luz, y tras pasar un bosque de chopos, sauces, olmos y fresnos, junto a árboles de antiguas huertas llegamos al Azud del Molino. Un azud es como una presa pequeñita, una construcción pensada para elevar el nivel de agua.
Después llegamos al Molino del Guarro, que está en ruinas. No sé yo si este Molino sería de la familia que hacía el papel Guarro, ese que usábamos de pequeños..puede ser! Desde el Molino sale el desvío que nos lleva al Charco Azul, un paraje muy bonito, donde brota un manantial de agua azulada, o más bien verdosa.
Desde el Charco volvemos al camino que nos llevará al último molino, el Molino Galán, ahora convertido en una preciosa casa rural. Todo el camino está indicado, con dos fuentes, mesas para comer en algunos puntos, puentes y pasarelas sobre el río.
Desde el Molino decidimos seguir hasta el Albergue Actio para hacer la vuelta circular y no volver por el mismo camino. Desde el Albergue llegaremos a Alborache siguiendo las marcas verdes, que nos llevarán al centro del pueblo. Una excursión muy recomendable, fácil para todo el mundo. Podéis seguir el track aquí, en el wikiloc de Ismael.

sábado, febrero 10, 2018

Caudiel - Barracas con nieve

Tanto ver la nieve por la tele, tantas fotos del blanco elemento en el wassap de la familia, ha hecho que nos entre la morriña y nos hayamos lanzado a pedalear en su busca. Bien abrigados, eso sí, con tres o cuatro capas de ropa, no fuéramos a enfriarnos.


La ruta tenía que ser hacia Teruel, claro, aunque no hemos llegado. Hemos ido en el coche hasta Caudiel, y allí nos ha recibido un aire helador. Pero no nos hemos amilanado, y hemos salido dirección Aragón.


A la entrada de los túneles ya se veía la nieve que bordeaba el camino, y las temperaturas iban bajando.


En un momento nos hemos desviado del camino. Y es que teníamos muchas ganas de pisar la nieve! y que nos ha entrado el síndrome Calleja!! Y si no me creeís mirad a Ismael:


Nos hemos vuelto a la vía y hemos subido hasta los molinos de viento. Que frío hemos pasado en el Ragudo. Se nos ha pasado el síndrome Calleja del viento congelante.


Que frío!! Vamos para casa! que nos quedamos congelados. Dejamos para otro día el bici-esquí!!

miércoles, enero 24, 2018

Excursión a la Murta

 Aprovechando el día festivo hicimos una excursión a la Murta, un paraje natural situado en la localidad de Alzira. Un lugar muy especial, lleno de vegetación, y que cuenta con un interesante patrimonio histórico, pues en sus dependencias encontramos el Monasterio de los Jerónimos, con numerosos elementos entre los que sobresalen las ruinas consolidadas del Monasterio, la Casa Señorial (en cuyo interior se encuentra un jardín romántico y la Capilla de la Virgen), el conjunto de acueducto y balsas, y un nevero.


Ismael y yo en la piscina privada de los monjes
Como en otras ocasiones nos guiaron Pepe y el aprendiz Pedro, que cada vez tiene menos de aprendiz. Los dos habían visitado la Murta y habían hecho la ruta, así que fuimos tranquilos. De cualquier manera la ruta la podéis seguir en Wikiloc, como siempre.  , aunque nos ha quedado un poco liada (en wikiloc muchos usuarios han subido la misma ruta, no tiene pérdida).

Los cuatro en una de las cuevas que sirvió de refugio para los primeros monjes
 La llegada a la Murta - a unos 8 kilómetros de Alzira - es bastante fácil y se encuentra señalizada desde la población, al menos desde las vías principales. A la entrada del paraje existe  una amplia zona de aparcamiento junto al área recreativa, y mapas con los senderos disponibles. Nosotros nos dirigimos hacia el Monasterio, en una ruta familiar apta para todas las edades.

Los restos de las construcciones están por todas partes
De allí vamos a la búsqueda de la Fuente de la Murta, que descubrieron los monjes y desde la que construyeron un ingenioso acuaducto para trasladar el agua hasta la balsa del monasterio. El paseo por este paraje es sencillamente precioso.

Ismael recorriendo la senda al lado del acueducto

 Desde la Fuente salimos enseguida a la pista, donde hubiéramos llegado de coger el camino natural desde el Monasterio. Recorremos la pista hasta llegar a un desvío hacia la Cruz del Cardenal: empieza la parte más exigente de la ruta.


Subiendo hacia la cruz con buenas vistas
La llegada a la Cruz es dura y bastante empinada, pero merece la pena por las vistas espectaculares (hacia Alzira a un lado, hacia Cullera al otro). Estamos a 544 metros de altura, y hace un aire helador! Así que nos bajamos rápido sin entretenernos mucho.

En la cumbre

La bajada la hacemos por el mismo sitio hasta la pista, y de ahí al Monasterio no la dejamos, en una bajada más sencilla que a la ida. Un paraje espectacular y una preciosa ruta! Nos queda volver a La Casella y , cuando seamos más experimentados, subir a "Les Agulles". Gracias a los guías por llevarnos!!

 

domingo, enero 21, 2018

Una vuelta a la Albufera


Powered by Wikiloc
En este mapa del Wikiloc podéis ver la vuelta a la Albufera que hicimos ayer en bicicleta. Una ruta muy valenciana para hacer en cualquier época del año, pero que ahora, con los campos de arroz inundados, y miles de aves migratorias pasando el invierno, tiene un encanto especial.


Quisimos pasar por los tres puertos de la Albufera, el más conocido el de Catarroja, y también por Silla y Sollana. Estos puertos son canales de acceso al lago desde donde salía gran parte de la pesca y de la producción de arroz de la zona. El de Catarroja es el más grande y más arreglado: un camino de maderas, miradores, y las barcas amarradas le dan un aire único.


En el Puerto de Catarroja hay un par de restaurantes donde se puede comer allipebre, ese guisado de pescado, normalmente de anguilas, acompañado de una salsa de pimientos rojos y ajos. Como es un poco temprano lo tendremos que dejar para otro día.


El siguiente puerto es el de Sollana. Un poco más pequeño, pero con mucha actividad a esa hora de la mañana. Y es que en el puerto se encuentra el Club de Piragüisme de Silla, y  hay bastante gente entrenando por el canal.


 El de Sollana es el menos conocido de los tres, y quizá el más pequeño. Para llegar hasta él tenemos que coger un desvío - está muy indicado, con carteles - sin tener que llegar al pueblo. Atravesamos campos de arroz antes de encontrarnos el puerto.


En el puerto de Sollana, un auténtico oasis en medio de los arrozales, no hay apenas nadie. Nos apuntamos el sitio para futuras excursiones, porque tiene unas mesas para comer muy apropiadas.

Tras la visita a los tres puertos nos vamos a almorzar a El Palmar, y de allí volvemos a Valencia por el Saler y Pinedo: una ruta redonda para visitar uno de los lugares más característicos de Valencia. Volveremos en junio, con los campos de arroz verdes!